La acción del monitor en el Albergue Móvil

Miguel Muñoz San Martín es un joven monitor del Albergue Móvil, que fue muy valorado en la ceremonia de lanzamiento, el martes 14 de mayo, en el frontis de la catedral.

Miguel sirvió como un voluntario y desde el año 2018 es uno de los monitores que permanece durante todas las noches que funciona el Albergue. Su rol es clave y fundamental, para que el servicio funcione sin problemas.

“Como monitor he conocido bien a las personas en situación de calle. Es para mí una experiencia de vida, porque me permite compartir con todas las personas, durante su permanencia en el albergue”, afirma muy contento, mientras esperaba la llegada del bus, esa noche de lanzamiento.

Explica que la función del monitor es “verificar que esté todo el servicio en funcionamiento; además, acoger a las personas, hacer inducción a los voluntarios y especialmente cumplir la función de ser “el papá” todas las noches”.

Reconoce que todas las personas viven una situación especial para haber llegado a vivir en la calle. “Hay realidades muy crudas. Lo bonito es que el voluntario y el monitor estamos para acogerlas y escucharlas, para darles un café, comida y también la escucha, que es lo más importante para el usuario”, comenta.

Confirma que los usuarios del Alberguen valoran mucho este servicio de la Iglesia. “De hecho, llevan haciendo comunidad en los dos años, y cada vez que me ven en la calle me dicen tío cuándo vuelve el albergue, estaban expectantes”.

Corrobora que el clima que se vive durante todas las noches es de mucha alegría y acogida. “Ellos son respetuosos con los voluntarios, con tíos, conocen las reglas del albergue ayudan a que el resto las respete”, enfatiza.

Señala que este año el Albergue funcionará hasta diciembre. “El Albergue les ofrece, todas las noches, los servicios de duchas, baños, alimentación, cuatro personas pueden pernoctar. También distribuir donaciones de ropas”.

Admite que el servicio del voluntariado es clave. “Desde el año pasado, el voluntariado se ha ido institucionalizando, porque se comprometen un día o ciertos días del mes. Muchos son profesores y alumnos de colegios, equipos de parroquias, universidades que se organizan. Sin los voluntarios, creo, este servicio no funcionaria, porque los monitores no podríamos atender todo, no daríamos a abasto por el volumen de personas que llega, también permite que los usuarios se sienten más acompañados y acogidos”, recalca