Con alegría y aplausos fue acogida nueva obra social de la Iglesia

Muy contento y emocionado se manifestó el padre Pedro Gómez, vicario general de la Arquidiócesis de Concepción, principal gestor del invernadero Simón de Cirene, al término de la ceremonia de bendición y colocación de las primeras semillas.

La actividad se desarrolló en terrenos de casa Betania, donde se levantó un invernadero de más de 120 metros cuadrados, que dará trabajo a un grupo de jóvenes con síndrome de Down. Este proyecto fue acogido con alegría y aplausos por su fundamento y alcance social e inclusivo.

En la ceremonia estuvieron presentes monseñor Fernando Chomali, impulsor de esta iniciativa social, que se suma a las ya exitosas Lavandería Industrial 21, Hogar de Acogida “Padre Ángel Jiménez”, Albergue Móvil “La misericordia”, entre otros. También asistieron autoridades regionales como la seremi de Gobierno, Francesca Parodi y el seremi del Trabajo, Carlos Jara; autoridades de la UCSC, del Instituto Duoc; directivos de colegios educacionales, numerosos sacerdotes, diáconos y religiosas, además de empresarios y familiares de los jóvenes con síndrome de Down que trabajan en Lavandería Industrial 21 y otros que se desempeñan en distintas actividades de la zona.

El P. Pedro agregó que el invernadero es un proyecto ecológico social inclusivo. “Se han puesto las primeras semillas y esto es un signo porque en el Evangelio del Señor, en muchas ocasiones destaca la imagen de la semilla y queremos que esa semilla junto a la tierra, el Señor la haga crecer como semilla del amor en nuestros corazones, para permitir que seamos solidarios y generosos con los demás. Sobre todo, en este tiempo, esto es un signo muy potente de esperanza, que nos llena de alegría”, recalcó.

Carmen Rebolledo, mamá de Ignacio, joven de 24 años, con síndrome de Down, contó que su hijo hizo una pasantía en la Lavandería Industrial 21. “Él está maravillosamente contento y feliz con esta iniciativa y muy entusiasmado de poder integrarse al mundo laboral,  de sentirse que puede hacer cosas. Como madre y miembro de la comunidad salesiana expreso mis felicitaciones a la Iglesia Católica por esta preocupación. Aquí, se ve claramente la mano de Dios”, subrayó con alegría, habiendo sido también una de las mamás que colocó el primer riego a las  semillas que se colocaron en la ceremonia.

En el acto estuvieron presentes Eduardo Mesa, trabajador agrícola que ha colaborado directamente en la implementación del invernadero. En tanto, el diácono permanente Alejandro Montero ha tenido un rol muy importante y clave en la preparación del terreno, ya que con el apoyo de cerca de 50 jóvenes de colegios y universidades de la zona, dejó apta la tierra para colocar las semillas. “Nos hemos basado en lo que el Papa nos entregó en la encíclica Laudato ´si, en el cuidado de la casa común y es muy importante para la Iglesia que todo lo que desarrollemos esté en ese contexto. Por eso, aquí, hemos aplicado la tecnología agro ecológica, que no daña la tierra ni el medio ambiente. Estamos usando los mismos principios que usa el ecosistema natural, como lo hace un bosque nativo para sobrevivir. La semilla que se ha incorporado  ha sido cultivada por los campesinos, cuidada por generaciones, semilla hermosa, porque tiene tradición e historia”.

Explicó que la semilla se deposita en la tierra preparada y denominada “cama alta”, terreno que nunca más será intervenido. Se obtendrán verduras sanas, para lo cual se aplicará un abono natural elaborado con residuos de la cocina de casa Betania y las hojas de árboles de la ciudad, que donó la Municipalidad de Concepción. “Con estos desechos naturales se preparó un compost para fortalecer la tierra del invernadero y obtener productos sanos. Para el regadío de las verduras se usará el acopio de aguas lluvias y frente a eventuales  enfermedades en las plantas, no se usarán fertilizantes, sino homeopatía y fitoterapia”, comentó Montero.

La bendición de esta obra la realizó Monseñor Chomali, escuchando la Palabra de Dios, para luego referirse al esfuerzo de la Iglesia en la misión de acoger a jóvenes con síndrome de Down. “En este momento, hay 28 jóvenes que están en su mayoría trabajando, contratados con todas las normas legales, en Lavandería Industrial 21 y otros trabajando en distintos lugares. Queremos seguir creciendo en esto, porque tenemos muy claro que  hay un grupo de personas discriminadas en Chile, que son personas que tienen capacidades diferentes y nosotros nos vamos a preocupar de ellas con mucho amor, lo cual nos compromete mucho”, afirmó, añadiendo que “siempre estamos pensando qué hacer, para darles un trabajo digno, donde se sientan útiles y contentos y, por eso, pensamos que este invernadero es una muy buena alternativa que se suma, que es un mundo precioso que se relaciona con la naturaleza”. Agradeció a quienes han colaborado en la concreción de este proyecto social.