Jóvenes trabajaron en el Invernadero Simón de Cirene

Pese al intenso temporal de viento y lluvia que azotó la zona, más de 50 jóvenes de colegios y universidades llegaron muy temprano, este sábado 9 de junio, hasta casa Betania, para asumir el compromiso de preparar la tierra del invernadero Simón de Cirene, que se destinará a dar trabajo a jóvenes con síndrome de Down.

La iniciativa, impulsada por la Iglesia de Concepción, se suma otras importantes obras como Lavandería Industrial 21 y el Albergue Móvil, que han tenido gran éxito, que es fiel reflejo de una Iglesia en salida como lo ha planteado el Papa Francisco.

El grupo de jóvenes llegó con herramientas – azadones, palas, chuzos, rastrillos – para recibir las primeras instrucciones de un equipo que integran el presbítero Pedro Gómez, vicario general de la diócesis, con conocimientos en agroecología; el diácono Alejandro Montero, especialista en el tema y además, de otras personas de apoyo.

El padre Pedro, pala en mano, señaló que “este es el primer trabajo de  adecuación de la tierra, para realizar después lo que llama la cama alta, con hojas y elementos orgánicos, que permitan abonar la tierra y servir para el sembrado de hortalizas y comenzar el trabajo agrícola propiamente tal”.

Manifestó también su alegría de ver a un numeroso grupo de jóvenes estudiantes que, desafiando las inclemencias del tiempo, asumieron su compromiso de ayudar en el proyecto del invernadero. “La lluvia no hay que verla como algo negativo, sino que estamos muy contentos y lo vemos un signo de la bendición de Dios. Estamos bajo techo y la lluvia  cae del cielo a fecundar la tierra y ver cómo el Señor nos da una oportunidad para poder servir y ayudar y aportar en esta hermosa obra social, con características de cuidado de la tierra. El Papa Francisco, en la encíclica Laudato Si  invita a tener un especial cuidado por la casa común y es lo que queremos realizar aquí, en este pequeño especia”, expresó.

Alejando Montero explicó que el trabajo se inició extrayendo el césped para comenzar a preparar la tierra donde, en los próximos días, comenzar a echar la semilla de hortalizas. “Me impresiona el ánimo de los jóvenes. Esto es una maravilla de jóvenes, porque siendo un día sábado, partiendo a las 08:30 de la mañana, bajo un fuerte temporal, han llegado con mucho entusiasmo  y mucha alegría  y mucha conciencia. Me parece espectacular y han venido de distintas partes, son jóvenes desde los 14 años, hombres y mujeres, juntos, dedicando esta obra a los hermanos con síndrome de Down”, indicó, mientras daba instrucciones como extraer la tierra y rellenar los espacios con hojas secas desde otro punto del espacio.

Finalmente, los jóvenes dijeron sentirse comprometidos con esta causa, destacando la iniciativa de la Iglesia; asimismo, hicieron un llamados a muchos otros jóvenes a asumir proyectos sociales, en beneficios de personas con mayor vulnerabilidad.