Personal de BancoEstado realizó ejemplar acción en el Albergue Móvil

Con sus rostros sencillos, curtidos por el sol, pero con miradas alegres y agradecidas, más de 80 personas en situación de calle, recibieron el cariño y atención de un grupo de 15 funcionarios de BancoEstado, sucursal Concepción, quienes solidariamente quisieron compartir la primera cena navideña, en torno al Albergue Móvil “La Misericordia”, una obra de la Iglesia que ha tenido un gran impacto en la comunidad.

El grupo representó a alrededor de 80 funcionarios de la institución bancaria, quienes dijeron un “sí” rotundo, cuando su compañera de trabajo, Carla Rivera, les contó emocionada la idea de vivir la Navidad con un sentido distinto, más espiritual y más solidario.

Carla es apoderada del colegio Concepción San Pedro y, hace un tiempo, acompañó a su hijo junto a profesores, apoderados y alumnos de Primero Medio “A”, a vivir la experiencia de acompañar a los pobres que acuden, noche a noche, al Albergue Móvil, este bus azul con estrellitas blancas –que ilumina la soledad y el frío de las noches- y que se estaciona desde las 22 horas y hasta las 7 de la mañana siguiente, para acoger a los más pobres, a quienes duermen bajo los aleros de la plaza o de los edificios públicos, a los que recogen cartones de las tiendas o que simplemente no tienen hogar ni techo, pero que saben que en este lugar reciben una agradable ducha caliente en medio del estridente frío del invierno, un abrigo y una reconfortante comida. Son los momentos en que sus rostros se transforman en sonrisas y sienten el amor de Dios.

Carla recordó que esa experiencia vivida junto a su hijo la “marcó”, al extremo, que la inquietó para seguir y no quedarse en algo pasajero. Sus ganas de remover la conciencia y la sensibilidad de otros, la animaron y con decisión firme propuso a sus compañeros del banco, este año, a ser diferentes, a fijar la mirada en aquellos olvidados de siempre. Los impulsó a realizar una campaña interna y a participar activamente en una experiencia que para ella es “maravillosa y conmovedora”. Sus colegas aplaudieron la propuesta y pusieron “manos a la obra”. El resultado fue excelente. Todos aportaron para financiar una cena completa que incluyó de postre una rica torta.

El martes 11 de diciembre, antes de las 21 horas, los invitados ya estaban en la puerta de acceso al Aula Magna. A la mayoría se les vio muy limpios y las mujeres más arregladas. Todos estaban ansiosos de compartir y de sentir la acogida. Ángelo Lagos, coordinador de la Agrupación de Amigos del Albergue Móvil y encargado del Voluntariado, artífice del fortalecimiento de esta iniciativa, recibió junto al equipo del Albergue, uno a uno de los invitados, quienes lo saludaron con afecto, porque se ha transformado en el “padrino” y  en el “gran amigo” de todos. Ángelo, con impresionante psicología, conoce la realidad de cada uno y con una delicadeza que impresiona, los saluda, les sonríe, los palmotea cariñosamente en la espalda y los atiende y trata como reyes.

El festejo fue muy alegre. Las mesas, para seis u ocho comensales, estaban dispuestas y adornadas. El equipo del casino de Casa Betania, dispuesto para atender como en las más exigentes actividades. Los festejados – alegres y respetuosos – esperaron la atención y pronto se vivió un ambiente de risas, dichos, saludos y agradecimientos. Todos estaban felices. Uno de los funcionarios del banco, actuó de anfitrión y maestro de ceremonia, animando como las grandes estrellas. Estuvo en cada una de las mesas y los saludó con entusiasmo. De pronto, anunció la sorpresa de la noche. Como invitado estuvo el Coro del Colegio Médico, bajo la dirección del maestro Juan Carlos Fuentes, inundando el ambiente con emotivos villancicos, algunos de los cuales fueron también tarareados por los asistentes. Cada tema, interpretado magistralmente, fue aplaudido sonoramente.

Fue una noche de alegría y de mucho cariño. Los “hijos” del Albergue vivieron su primera cena navideña y este jueves 13 de diciembre, un grupo del Colegio Arauco (directivos, profesores, apoderados y alumnos) vendrá de esa zona para compartir una nueva experiencia de acompañamiento con ellos. Las personas en situación de calle de Concepción vivirán otro espacio de afecto, que es lo que más necesitan, en un mundo que pareciera ir en sentido contrario.

Carla Rivera, como líder del grupo de funcionarios, en esta acción, se despide muy contenta y “agradecida de las personas, que nos acogen con cariño”, pero además, desafió a otras empresas e instituciones de la zona “a vivir esta experiencia”, porque a su juicio, “esta vivencia llena el espíritu y el corazón se engrandece con un granito de amor”.